Son una parte fundamental de nuestra anatomía. Son la base de nuestra locomoción y las extremidades en las que apoyamos nuestro cuerpo y su peso. Estas funciones tan importantes no les restan otro papel: el de la belleza. Unos pies bonitos, bien cuidados, ofrecen una imagen fresca, dinámica y saludable. Durante el otoño y el invierno los pies permanecen resguardados en fuertes y abrigados zapatos. Con la llegada de la primavera son una de las primeras partes que descubrimos. ¿Cómo hacerlo de la forma más favorecedora?
ALGUNOS CONSEJOS:
1.- Con la llegada de las altas temperaturas los pies acusan el cansancio, la transpiración, el recalentamiento... puedes evitarlos alternando baños de agua fría y caliente. Sumerge tus pies durante cinco minutos en agua caliente y después en agua fría durante 30 ó 60 segundos.
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| 2.- Otro truco |
| muy relajante que puedes hacer cada día es un breve hidromasaje. Basta con que dejes el rociador superior de la ducha a tus pies y, con la máxima presión, pases la planta del pie sobre el chorro de agua de atrás hacia adelante. Hazlo tres veces con cada pie. |
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3.- Tras el baño o la ducha presta atención al secado; sobre todo entre los dedos. La humedad puede ser la causa de la aparición de hongos e irritaciones. Después hidrátalos y procura descansar con las piernas en alto.
4.- Un último truco: Una vez a la semana hazles una exfoliación para eliminar impurezas.
Proverbio: Nadie prueba la profundidad del río con ambos pies.
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